Cualquier persona que esté sentado al volante puede encontrarse con un control de alcoholemia. Si la policía te para, tendrás la obligación de hacer el test de alcoholemia. Pero tranquilo, es un test realmente sencillo. Si no has bebido, no tienes nada de qué preocuparte, incluso si es la primera vez que te paran.
Tras mucho tiempo, la sociedad se ha dado cuenta de que el alcohol no es bueno a la hora de conducir, lo que quiere decir que el número de personas denunciadas por ponerse al volante con alcohol en sangre ha bajado. Pero a pesar de que la sociedad es más consciente, todavía sigue habiendo denuncias por positivos. Eso quiere decir que la policía todavía tiene que hacer controles para intentar retirar a las personas que no son aptas para conducir. Es más, en ocasiones el control no solo se centra en alcohol, también en drogas.
A pesar de que el control de alcoholemia es común, como vemos en EnTomelloso todavía hay muchas personas que no saben cómo deben actuar ante la prueba de alcoholemia. Para ayudarte, no solo te vamos a mostrar las claves, también los derechos y obligaciones.
¿Qué tengo que hacer si me encuentro un control de alcoholemia?
Si la policía te para para que te sometas a un control de alcoholemia, tienes la obligación de realizarlo. Tienes que colaborar con los agentes para evitar problemas. Los agentes ya saben más o menos cuando una persona ha bebido o no, pero aun así tiene la obligación de hacer el test para certificar la hipótesis.
Si no has bebido, no tienes nada que temer, si has bebido, te han pillado y debes saber que vas a tener que afrontar una multa y el vehículo no lo vas a poder conducir.
Dicho esto, cuando un agente te da el alto tendrás que mantener la calma y parar en el lugar que te indiquen. Es importante que no hables de más, ni des explicaciones. Saluda y si te pregunta si has bebido di la verdad, te van a hacer el test y van a saberlo en cuestión de segundos. La serenidad es necesaria y por supuesto la colaboración.
Bajo ninguna circunstancia deberás negarte a la hora de realizar el test. Si te niegas a hacer el test estarás indicando que has bebido, incluso cuando no lo hayas hecho. Negarse a hacer el control de alcoholemia o de drogas puede ir acompañado de penas de prisión y de multas extra.
El test es muy sencillo. Te pedirán que saques el soplador de una bolsita. Siempre tienes que abrir tú el soplador, nunca deberás soplar encima del de otra persona. El agente lo sabe y por ese motivo siempre te dará uno nuevo. Si no te lo ofreciera, entonces sí que te podrías negar a hacer el test. Pero no vas a tener ese problema. Cuando lo abras, solo lo deberás colocar sobre el medidor siguiendo las indicaciones del agente. Posteriormente deberás soplar durante unos segundos. En ese momento saldrá si has bebido o no. Si te da 0.0 quiere decir que no tienes alcohol en sangre, es decir, has dado negativo. En ese caso podrás seguir con tu marcha.
Si has dado positivo, todo dependerá de la tasa de alcohol que has dado. Si has dado por debajo de lo legal, podrás seguir la marcha. Si está por encima, tendrás que aparcar el vehículo y hacer frente a la multa oportuna. A mayor tasa de alcohol, mayor será la multa. Incluso puede ir acompañado de la retirada de carnet. Pero no es culpa del agente, sino tuya por haber bebido y luego cogido el coche.
En el caso de dar positivo, tienes la opción de hacer un segundo test pasados diez minutos. También puedes hacer un escrito en la propia diligencia. También tienes el derecho a someterte a un test de alcohol en sangre. Esta última prueba es de pago, a no ser que ese test de negativo, cosa que suele ser poco común. En ocasiones puede que el medidor de positivo en alcohol. Si realmente no has bebido, puedes someterte a un examen de sangre en el cual se determinará si realmente has bebido alcohol o no. En caso de que la prueba dé negativo, entonces el examen será gratuito. Por ese motivo, solo deberás solicitarlo si realmente estás seguro de que no has bebido alcohol. Por ejemplo, en ocasiones el limpiador bucal puede hacer que el medidor dé positivo, cuando realmente no hemos bebido alcohol. Son casos raros y aquí puedes hacer valer tus derechos.
Lo que está claro es que, si no has bebido, no tienes porqué preocuparte a la hora de hacer un test de alcoholemia. Es verdad que la primera vez podemos ponernos nerviosos por no saber muy bien que tenemos que hacer, pero en las futuras ocasiones esos nervios desaparecerán. Lo importante es no beber cuando nos ponemos al volante para evitar problemas y accidentes. Y si bebes, coge un taxi, te saldrá más barato y seguro.